¡Mi primer diario desde mi nueva oficina!

Querido diario:

Es el primer diario que escribo desde mi nuevo espacio de trabajo. Para muchos puede ser un paso muy pequeño dentro de un plan, para mí es el resultado de vencer muchos miedos. Como dije en un video en Instagram, siempre me he caracterizado por ser una trabajadora incansable. ¿Pero emprender? Definitivamente no ha sido mi punto fuerte.

Así que, me siento orgullosa del peldaño que he subido. Es coherente con mi teoría del poco a poco; un paso a la vez para poder conseguir avanzar en mi área profesional.

Me he sorprendido porque en el camino, muchos se han acercado para hacerme sentir acompañada en este proceso de “descubrir oportunidades”. Muchos aplaudiendo el esfuerzo y llenándome de buenos deseos. Otros, porque se sienten identificados con mi forma de construir metas. Por alguna razón, el mundo va tan rápido, que a veces tengo la sensación que soy la única que se toma tanto. Pero no.

En mi caso, es que mi mente ve el crecimiento como un todo, está remando constantemente en busca del equilibrio. No puedo estar bien en el trabajo y mal en la parte emocional. O bien en la parte emocional, pero débil en el área espiritual. Todo es un paquete que debo buscar que marche a un compás similar.

Quizás le pase a muchos otros. Y quizás, al igual que yo, ese “poco a poco’ vaya acompañado de mucho miedo. Ese temor que nos paraliza, que nos lleva a dudar de nosotros, y perder de vista la voluntad de Dios para con nosotros. Esos lazos que nos amarran al pasado.

Esos que nos llevan a ser seres complacientes, a ser personas que disfruten estar en la zona de confort, o ser impulsador de los sueños de otros porque no somos capaces de ver los nuestros a la cara.

Ya te sabes de memoria, querido diario, el proceso que he vivido para eliminar todos esos bloqueos en mi subconsciente, pero por fin siento que estoy logrando una diferencia.

Y pienso mucho en aquellos que, al igual que yo, ven el mundo girar a toda velocidad y sienten que se están quedando atrás. A esos que hace unas semanas les dije “que deben medir con su reloj y no el ajeno”.

A ellos les digo que la vida no es una carrera de acumular éxitos profesionales o riquezas. Que la vida es un regalo de Dios que debemos aprovechar para hacer que nuestro paso por esta tierra, cuente.

Que no estamos aquí para ser mejores que nadie, estamos aquí para ser mejores cada día. Y que cada quien, dentro del plan del Señor, juega un papel perfecto. Y que, para poder hacerlo correctamente, debemos quitar nuestros ojos en los demás y enfocarlos en mirar hacía nuestro interior.

Que la vida es eso que pasa, mientras planificamos el futuro. A ellos les digo que lo importante es dar pasos firmes, que sean el resultado de un proceso interno que nos lleve a ser luz para los demás.

Y por último, pero no menos importante, que de nada les vale acumular puntos aquí en la tierra, si con eso nos estamos desconectando del cielo.

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