Es hora de hacernos responsables de nosotros mismos

Querido diario:

“Es que es una víctima”, escuché una y otra vez. Me quedé pensando por unos minutos como iba a decir lo que pensaba de eso, porque no quería sonar dura. Además de que sé que puedo ser muy blanco y negro con mis comentarios, y eso causa rechazo. Me conozco, así que hice una pausa corta.

Al final lancé mi idea sin darle muchas vueltas, pues no había manera de que no se escuchara fuerte. Y más viniendo de alguien que cree en el Poder Corazón. Sé que por el nombre, muchos esperan de mí palabras suaves, siempre. ¡Eso hace que mis comentarios fuertes se oigan con amplificador!

¿Que qué dije? Que nuestros padres tienen la responsabilidad de formarnos y que todo lo que hacen en nuestra niñez nos impacta, pero que cuando pasamos a ser adultos tenemos el poder de decidir. Porque eso es Poder Corazón, es trabajar en ser nuestra mejor versión, todos los días.

Y sí, hay conflictos que nos marcan profundamente. Muchos viven experiencias muy difíciles de superar. También sé que los traumas pueden paralizarnos.

Cuando me cuentan sobre cualquier encrucijada, busco la manera de ponerme en los zapatos de todos, eso me permite ser benevolente. Sé que siempre hay un motivo detrás. Saber qué llevó a esa persona a actuar de “x o y” forma, trasforma la visión.

Aparte de que, si asumimos ser personas movidas por el amor, no debemos saltar a conclusiones y mucho menos juzgar. Cualquiera puede cometer errores, pequeños o grandes, ya que no somos perfectos.

Ahora, el hecho de que entienda la razón por la que alguien falla y que comprenda que eso le da permiso para comportarse incorrectamente, son cosas distintas.

Entender los motivos de porqué somos como somos, más que un permiso, debería convertirse en una herramienta poderosa para lograr ese cambio. Muchos no lo ven así, se arropan con la verdad. Cuando lo que hay deberíamos es asimilar esa verdad y así iniciar el proceso de sanar esa herida para poder darle paso a ese nuevo yo.

Ese que nace de tener la capacidad amar y perdonar, de responsabilizarse por sus faltas. Que entiende que nuestros padres formaron quienes somos y nosotros decidimos quienes queremos ser. Que si seguimos ese camino, estamos convirtiéndonos justo en esa figura que rechazamos.

Tenemos muchas opciones, escoger ser víctima es una de ellas. Y sí, podemos ser mártires de un papá ausente, o una madre poco amorosa, o una familia que señala, o un jefe que no aprecia, o una sociedad que no perdona. Hay muchos argumentos que pueden servirnos como sombrilla.

Ojo, creo que si decido eso, debo también darle permiso a ese papa ausente, o esa madre poco amorosa a ser víctimas, porque seguro ellos son resultado de esos mismos padres. Me voy más lejos, en mayor o menor escala, todos podemos encontrar una razón por la cual excusarnos cuando actuamos erróneamente.

Aún así, aunque comprendo este círculo vicioso, quiero insistir en que nos hagamos responsables de nosotros, porque alguien puede tener nuestro pasado, quizás hasta nuestro presente, ¿pero nuestro futuro? Ese nos pertenece.

Asumamos cada quien nuestra parte, hagámoslo desde el amor y el perdón, y ahí sí… Ahí pasaríamos de perder el tiempo culpando a los demás de lo que nos pasa y tendríamos energía para diseñar nuestra vida.

Frase: Decidamos ser protagonistas de nuestras vidas, en vez de víctimas.

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