¿Merecía estar ahí, a pesar de mi historia?

Querido diario:

“Mi vida es muy normal”, fueron mis primeras palabrasm cuando me tocó contar mi historia en la conferencia “En busca de mi Poder”. Era la última en exponer y, a diferencia de Janis y Rox, no tenía difíciles experiencias que contar. Soy la segunda de tres hermanos, con padres que celebran este octubre 18 años de casados. Tengo salud y he podido desarrollarme profesionalmente.

Es en las pruebas cuando te fortaleces, así que estar ahí parada me parecía un mérito que no me correspondía. Pensé una y otra vez, hasta comprender que todos luchamos batallas en silencio. Y que, aunque unas sean más impactantes que otras, todos tenemos que superar retos. Todos tenemos algo que aportar.

En mi caso, soy muy hermética. He aprendido a compartir mis guerras internas, pero todavía me cuesta. El “resolver” es parte de mí, por eso aún en problemas voy a decirte que “estoy bien”. Quizás por eso, cuando me preguntan sobre mis obstáculos superados, me enfoco en aquellos que reflejan mi lucha conmigo misma.

Luego pensé, ¿y si hubiese tenido una niñez perfecta, mis logros valdrían menos? Oigo a muchos decir “claro, así si es fácil… viene de cuna de oro”, refiriéndose a los de buena posición económica. Me parece muy injusto, pues estamos rechazando el esfuerzo de ese ser humano, por darle valor a lo que no deberíamos: el dinero.

Todos merecemos un aplauso al alcanzar metas. Si le restamos por eso, es hora de examinar nuestro corazón para ver si lo que está hablando es nuestra “inconformidad con la vida por no darnos a nosotros lo que merecemos”. Porque un buen corazón siempre se alegra por el bien de los demás.

El punto es que, a pesar de no tener que cruzar un vía crucis, me he visto enfrentando los mismos monstruos que la mayoría: la ira, el poco amor propio, el ego, los celos, entre otros. Cada cumpleaños hago silencio para ver que lecciones me ha regalado la vida. Para ver cuales monstruos he podido calmar.

Como puse en Instagram, mi gran lección ha sido que hay que vivir la vida bien. Eso engloba a todos mis defectos. Eso es diferente a vivir la vida al máximo, porque cuando lo haces enfocado en lo bueno, tu deseo de satisfacer tus caprichos no irá en detrimento de los demás.

Y eso es lo que quiero dejarle a todos cada vez que me pare delante de un público. Que no importa de donde vengas, que tengas que enfrentar para salir adelante… siempre debes escoger hacerlo bien. Porque el que venga de una familia funcional no garantiza tu integridad. Decides sobre ti, todo el tiempo.

Y anhelo que cada uno de nosotros elija eso que suma, eso que ilumina. Para que sea así lo único que necesitamos querido diario, es tomar la decisión. ¿Cuál será la tuya?

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