Cuba, lejos de lo que me imaginaba.

Querido diario:

No era como lo imaginaba. Tantas opiniones me habían llevado a creer que se trataba de una país donde la situación económica y política iba a abrumarme, hasta quedar sin energía. Para mi sorpresa, no fue así. Aunque era obvia la escasez y el temor a hablar sobre ella, la calidez humana hacia los otros me regaló una visión distinta de Cuba.

Y sí, es cierto que viajar a esta isla del caribe te lleva a experimentar un retroceso en el tiempo. Sus edificaciones desgastadas, sus carros antiguos por doquier, la ausencia de muchas marcas actuales, la vestimenta. Todo grita “estamos en el siglo pasado”.

También es real el nivel de pobreza y las limitaciones en todos los sentidos. Con decirles que solo hace dos semanas se activó la posibilidad de tener paquetes de internet en los teléfonos móviles. Han vivido apartados de la realidad y reprimidos.

Pero en esta aventura puse en práctica mi gran enseñanza de este año: que debemos ver las cosas a través de ojos objetivos y quedarnos con lo bueno. Así como lo hacen los cubanos. Porque, a pesar de las carencias, recibí de cada uno de ellos gestos bondadosos y amables.

Esa manera de ver la vida nos mantiene ejercitando el músculo del positivismo. Pensaba en todo lo que tenía y daba por sentado. Soy agradecida. Aún así, me di cuenta me quedaba corta en esa área.

Me pasó lo mismo cuando me tocó analizar mi 2018. Me quedé corta nueva vez. “Este año no conquisté ninguna de mis metas”, le dije a Aura. Ella hizo silencio. Luego me preguntó: ¿y todo aquello que conseguiste y no estaba en ese listado? ¡Tituà! Ahí la que hizo silencio fui yo.

En mi mente comencé a enumerar todas aquellas cosas que no estaban planificadas y logré. Le di muchas gracias a Dios por sus tantas bendiciones. Recordé a esa Lorenna que solo se quejaba. Confirmé que todos podemos ser mejores. Afirmé que cada quien vive su proceso a su tiempo y en su tiempo.

Me encantó tener la oportunidad de visitar a Cuba en un momento de mi vida donde puede ver el mundo distinto. Es una de esos puntos que coloqué en mi listado del 2018. Porque ese es otro error que cometía. Solo contaba como válido lo tangible, dejando fuera los aspectos relacionados al corazón.

Te pongo de tarea diario, enumerar las conquistas y tomar en cuenta las de crecimiento personal. Hazlo antes de cerrar el año, para que te quedes con lo bueno. Y para el 2019 comienza con un listado que busque, más que el hacer, el ser. Porque es ahí donde construimos los verdaderos tesoros.

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