La decisión más importante de mi vida.

Querido diario:

“Soy producto de mis decisiones”, leí por ahí. Yo creo 100% que es así. Las grandes decisiones y las pequeñas también. Pues creo que cada una de estas decisiones, sin importar el tamaño, puede significar un cambio de rumbo en todos los sentidos.

Sí, antes me enfocaba en las grandes elecciones de vida como las únicas con fuerza para dar uno la vuelta completa: que si la profesión a elegir, el aceptar un nuevo trabajo, la pareja con la que aceptas casarte, el tener hijos, etc. Por alguna razón pensaba que eran las que determinaban todo.

Ahora pienso distinto. Las circunstancias me han enseñado que, hasta doblar a la derecha en una calle en vez de la izquierda, puede convertirse en tu antes y tu después. Te pongo de ejemplo mi último accidente (sí, han sido varios). Llegué a tomar en cuenta otra calle para llegar a mi punto de destino, pero no… decidí justo aquella vía donde más adelante un carro iba a perder el control.  

Hacer conciencia de esto me ha llevado a mirar cada elección como una acción que genera una consecuencia. Y una consecuencia que debo estar dispuesta a sumir.

¿Dónde está mi fuente de paz? Porque es obvio que la presión que genera darle importancia a cada detalle, es muy fuerte. Está en mi confianza en Dios.

Esa confianza que nace de conocerle más allá de ligeras conversaciones sobre “sí, yo sé que Dios existe”. Esa que crece cuando aumentas tu comunión con Él, a través de exponerte más a su palabra. Esa que reconoce nuestra imperfección y su perfección. Y que busca obrar según sus mandatos.

Y la pongo en práctica en lo simple y en lo compuesto. Porque si crees como yo que todo puede variar aún con las pequeñas decisiones, debes dejar esas diminutas cosas en sus manos.

Aunque reconozco que la prisa hace que me olvide y muchas las tomo de manera automática, trato. Busco que mi corazón se mueva por ese principio. “Señor, que se haga tu voluntad, no la mía”, susurro.

Y sí querido diario, sé estoy muy lejos de ser un ejemplo de hija de Dios, pero no  voy a permitir que eso se convierta en un obstáculo para buscarle. Pues mientras más dependiente soy de Él y me expongo a sus enseñanzas, mejores serán mis elecciones. Y esa, esa ha sido mi mejor decisión.

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